Un prestamista de última instancia en dólares para Argentina
Una parte significativa del ahorro de las familias y empresas argentinas se mantiene en dólares, pero solo una fracción menor se canaliza a través del sistema financiero local y una proporción todavía más reducida se transforma en crédito. La dolarización financiera presenta riesgos específicos. Por el lado de los activos, el principal riesgo surge de posibles descalces de moneda de los tomadores de crédito, que pueden deteriorar la calidad de la cartera ante depreciaciones reales del peso. Por el lado de los pasivos, el riesgo central es la iliquidez frente a retiros masivos de depósitos en dólares, dado que el Banco Central no puede crear dólares del mismo modo en que puede emitir moneda local. En ausencia de una fuente robusta de liquidez de última instancia en moneda extranjera, los bancos tienden a mantener elevados niveles de liquidez preventiva, lo que reduce la capacidad prestable, encarece la intermediación y limita el desarrollo del crédito en dólares. Esta nota propone la creación de un Programa de Liquidez Sistémica en Dólares (PLSD), orientado a definir y administrar un nivel adecuado de liquidez sistémica para los depósitos y obligaciones en moneda extranjera del sistema financiero. El PLSD combinaría tres componentes: requisitos normativos de liquidez establecidos por el BCRA, liquidez propia de las entidades financieras y la capacidad de asistencia de un Fondo de Liquidez en Dólares (FLD). El FLD sería el vehículo destinado a financiar la función de prestamista de última instancia en dólares del BCRA. Su objetivo sería proveer recursos para operaciones de asistencia de liquidez transitoria en dólares a entidades solventes, bajo principios consistentes con las mejores prácticas de prestamista de última instancia: asistencia limitada, de corto plazo, contra garantías adecuadas, a tasa penalizada y sujeta a la supervisión del BCRA y la SEFyC.