Ideas, intereses y valores
Desde que la leí, hace aproximadamente 4 décadas, esta afirmación incluída en la última página de la obra más famosa de Keynes, La teoría general, me encantó. Porque claro, me siento superior y más bueno si pienso que me ocupo de las ideas, que si creo que me ocupo de los intereses (de los míos, o de los de los otros); y si encima las ideas –particularmente las “correctas”, es decir, las mías- son más importantes que los intereses, entonces me parece que estoy viviendo en el mejor de los mundos. A propósito: hay cosas peores que los intereses.